Lástima que terminó…

Hola,

He tenido un poco abandonadas las crónicas últimamente, pero entre los agobios del final de la estancia aquí y un congreso que tuve la semana pasada en Kerkrade, poco he podido dedicarle. Como todo tiene su fin, las crónicas también, así que me he puesto a escribir el último mensaje.

En las semanas precedentes estuve en el drielandenpunt, un lugar cerca de Vaals (Holanda) donde se unen tres países: Holanda, Bélgica y Alemania. Tienen allí una torre a la que te puedes subir y que, si miras para el norte, ves Holanda. Si miras para el sur, ves las copas de los árboles; y si miras para el este, ves más árboles. Y Holanda se ve porque por algo la llaman los países bajos, que si no ni por esas. Tienen también un trozo de terreno donde, si eres suficientemente flexible, puedes tocar con un pie un país, con otro pie otro, y con la mano un tercero; y así estás a la vez en tres países. Yo no sólo no fui lo suficientemente flexible, sino ni siquiera lo suficientemente despierto, porque no encontré el dichoso punto ese 😦

También nos han eliminado del mundial 😦 Vi el segundo tiempo del partido España-Francia en un coffee-shop, con la esperanza de que, si nos eliminaban, al menos la sonrisa nadie me la quitaba de la boca al salir. Pero ni por esas. Fue muy triste ver a un grupo de franceses cantando la marsellesa a costa de la selección una vez más. Y eso que hasta un amigo francés de aquí, de padre costamarfileño y madre francesa, animaba a España y todo. Desde que eliminaron a Costa de Marfil se puso de nuestro lado. Bueno, él siempre dice que le gusta estar al lado del más débil. Al menos en algo se nota que es francés 😉 Me dio pena hasta cuando eliminaron a Inglaterra, pues uno de mis supervisores aquí, que es inglés (y muy buen tío, por cierto), fue el primero en compadecerme por la derrota y en reconocer que no nos merecimos ser eliminados. Bueno, no todo está perdido: en Sudáfrica 2010 ganaremos el mundial. Y el Cádiz la liga de campeones. Si cuando me pongo optimista…

El 24 de junio, invité a unos amigos de aquí a tomar unas tapas. Me regalaron una camiseta de la selección Oranje. Al día siguiente les eliminaron. Digo yo que podrían haberme regalado una de Francia, ¿no? La verdad, fue todo un detalle y les tengo mucho “schatje”. Les echaré de menos.

Han sido tres meses estupendos, no sólo de trabajo, sino también divertidos y, a veces, entrañables. Los holandeses de Limburg son una gente muy afable, y todos se han portado estupendamente. Por ello he hecho caso del lema del mundial, “a time to make friends”. Desde aquí os animo a que, los que no lo hayáis hecho, salgáis a conocer gentes y costumbres de esos mundos de Dios.

El próximo lunes vuelvo a Madrid. Éste es mi último mensaje de las crónicas. Perdonad si me ha salido un poco triste, pero echaré de menos este país, cuando vea una camiseta naranja, cuando me pongan por delante un plato de croquetas pescanova, cuando a España la eliminen de nuevo en octavos, cuando alguien estornude y suene a “schatje”, cuando alguien me invite a un café sin planificarlo y, por supuesto, cuando vea un tulipán…

Un abrazo y a cuidarse!

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