¡Aquí también se trabaja, leche!

Antes de nada, agradeceros los numerosos mensajes de interés porque siga escribiendo estas crónicas. Al principio pensé en mandar sólo un par de ellas, pero como parece que os gustan (al menos en parte, que alguna crítica he recibido también 😉 al final me animé, me animé y aquí las tenéis.

Como en muchos mensajes recibidos se lee entre líneas que parece que me lo estoy pasando pipa y que aquí no se trabaja, me resarciré contando historias relativas a la mascota de la Expo 92.

Antes de nada, hay que darse cuenta de que eso de que los europeos trabajan más que los españoles es un mito. Eso sí, se organizan mejor. Aquí todo quisqui se larga las entre 16:00 y 17:00. Pero el tiempo que están trabajando, están trabajando de verdad. Aquí lo primero que se cae de la agenda cuando el tiempo no te cunde son los cafés. ¿Qué pensáis de un compañero/compañera que siempre dice que no a ese puñado de propuestas de café que suele haber en la oficina española típica a lo largo del día? “¡Qué tío/tía más raro/rara! Será que no quiere estar integrado/integrada…” (Bueno, abandono ya lo de la diferencia de género porque parezco Cándido Méndez) ¡Qué desagradable/desagradabla! (Lo siento, no me he podido resistir… 😉

Los españoles, como bien integrados que estamos con las costumbres de la zona, tampoco nos apuntamos a continuos cafés, pero además nos quedamos trabajando ‘a la holandesa’ y hasta que nos echa el vigilante. ¡Y eso que llegamos antes de las 9:00 y comemos en 1/2 hora como todos! La chica holandesa del despacho de enfrente nos dice que trabajamos mucho. ¡No te fastidia!

Para que os hagais una idea del tipo de enmarronamiento que cunde en esta cultura os traduzco el mensaje que envió hace poco la secretaria del director del departamento donde estoy haciendo mi labor:

“[El director] me ha pedido que planifique lunch-meetings semanales para estimular la comunicación entre los estudiantes de doctorado y sus supervisores. Estos tendrán lugar los lunes de 12.15h a 13.15h en la sala tal. Si deseas recoger la comida en la cafetería, dispones desde las 12:00 a las 12:15 para hacerlo. Por supuesto los otros colegas colaborando en el departamento están también invitados”

Eso de ‘colegas’ va por nosotros 😐
Vamos, que los lunes a la hora de la comida también se trabaja.
¡Y menuda organización la de la colega! ¿Alguien ha visto en España algo planificado a las y cuarto? Si en mi tierra decimos: “bueno, quedamos entre 12 y 12 y media”. Y luego la gente se presenta a la una.

Otra colega me ha explicado un nuevo significado para la palabra ‘marrón’. Resulta que estos lunch-meetings de trabajo suelen hacerse portando la comida en esas típicas bolsas marrones (brown bag) de papel de estraza. Sí, esas donde los americanos de las películas transportan las bebidas de la licorería a casa para poder bebérselas entre medias. Pues aquí las usan de otra manera. Digamos que para un holandés ‘pillar un marrón’ es menos divertido que para un yankee 😉

Bueno, dejo para otro día las historias de mi visita a Alemania la semana pasada, que esta semana he tenido mucho trabajo y ya no tengo cafés que suprimir 😉

Saludos!

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