El carpintero brillante

Hola de nuevo,

Como ya han sido bastantes las vicisitudes gastronómicas y costumbristas al estilo holandés que me han acontencido en este anaranjado país, y el aparato digestivo se resiente, me dispuse a acudir, junto a otros colegas expatriados (cada vez hay más por el mundo), a un merendero típico español, sito en la antigua ciudad de Utrecht, y conocido por “Club Deportivo El Brillante“, que por el aspecto debió inaugurarse antes que la ciudad. Al menos Felipe II tuvo que pasarse a tomar unas cañas después de cargarse a Guillermo de Oranje. Fue como entrar en la España profunda del seiscientos: las mesas de formica marrón, el futbolín raído, la señora Carmen en los fogones, el camarero con acento de la sierra malagueña,… Sólo eché en falta la vajilla duralex, el poster de Marisol y el anuncio del bombero-torero. Pero la comida estuvo muy bien, que conste. Ya echaba en falta una buena tortilla de patatas y unos calamares. Y los precios también muy bien, pues eran de antes del euro 🙂

Pero para ‘Brillante’ el carpintero holandés que vino el otro día a instalarme la puerta del armario. La dueña del piso me preguntó si podía quedar con Lucas (el carpintero) con tal motivo. Uno se espera que llegue el típico ñapas, con el mono azul lleno de grasa, la barba de tres días, el bigote pancho villa, y hablando en español y malamente (vamos, como lo hablo yo tras pasar en Cádiz más de dos días seguidos ;). Pues nada de eso. Lucas habla inglés mejor que yo, va vestido y peinado que parece recién salido de un anuncio de Hugo Boss, y para colmo cuando le cuento que estoy aquí en una ‘ research fellowship‘, en vez de preguntarme que eso qué es (dat wat is) va y me pregunta que en qué universidad y qué área de conocimiento. Le digo que en computer science, y me responde muy convencido: “oh, ICT, information and communication technologies. Interesting…“. Imaginaos a Benito o Manolo el carpintero hablando inglés o traduciendo un acrónimo. Me consuela pensar que Lucas ‘el brillante’ debe de ser uno de esos egresados de las numerosas universidades holandesas, que se han dado cuenta de que la mayoría de los carpinteros ganan más que la mayoría de los ingenieros 😦

Sección
vordert met de taal:

En la entrega anterior os conté que “cariño” se dice “schatje” y se pronuncia “sjatche”. Digo yo que podían poner la j y la ch cada una en su sitio y acabádamos antes, pero no… He indagado sobre el tema y resulta que la terminación “-je” (pronunciada “che”) es como nuesto “-ito/-ita”, por lo que sjatche realmente significa “cariñito”. Todo lo que acaba en “che” es de por sí cariñoso, así que no os extrañéis cuando un holandés se sonría al oiros decir “qué pedazo de coche”, ” te voy a dar una leche” o “mido metro noventa y me llamo merche”.

Otra cosa que se aprende pronto porque te lo recuerdan constantemente con luminosos por todas las carreteras: u rydt te snel. No significa “bienvenido” ni “vuelva pronto…”, sino “vd. conduce demasiado deprisa”. Deprisa quiere decir ir a 85 km/h cuando el límite está en 80 (:-O

Este fin de semana hacen puente desde el jueves, así que me iré unos días a Dortmund a visitar a un primo. Lo de Dortmund no tiene nada que ver con esa jornada dedicada a pedir dinero contra el hambre con una hucha amarilla. Me refiero a la ciudad alemana, que está a unos 200 km de aquí. Mi primo es gaditano de pura cepa, está casado con una siciliana, tienen un hijo alemán (y otro en camino), y viven en Dortmund, así que la cosa promete… Con deciros que una vez que les ví en Cádiz, el chaval le pedía al padre que apagara la luz con un claro “auslöschen la lú” (mezcla del alemán “das Licht auslöschen” con el gaditano “apaga la lú”)

Saludos!

Las putenkroketen

Hola a todos,

Este fin de semana pasado estuve en Luxemburgo y Trier (Alemania). Para llegar hubo que pasar por Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Alemania. Y porque levanté el pie del acelerador, que si ando unos metros más me cuelo en Francia. En serio. Aquí bajas a comprar el pan y sin darte cuenta te metes en Bélgica. Por cierto, eché gasoil en Luxemburgo. ¿Sabéis a cuánto está el litro? 0,947 euros. No digo nada más sobre el crecimiento económico español, que luego me tachan de rojete. Y más que rojete soy blaugranete, jeje. Sobre todo hoy (cruzo los dedos).

El “Grand Duché” de Luxemburgo es bonito. No tan grande ni tan húmedo como dice su nombre, pero no está mal. La parte antigua de la capital está hundida en el tajo del curso del río, entre dos puentes. Me recordaba a Ronda, pero con casas dentro y fuera del tajo. Parece que aquí no son tan meticulosos con la ley del suelo.

Luego, una paradita en Echternach, donde me contaron que había varios caminos para hacer senderismo entre bosques oscuros. Y eso hice. Cogí el coche y me fui a hacer ‘senderismo’ por el bosque. Sin bajarme del coche, claro. ¿O acaso el sendero deja de ser sendero si se va por él en coche? Pues eso, senderismo.

De camino hacia Alemania, durante un trecho del camino, los coches que me encontraba de frente me hacían luces. ¿Qué creéis que piensa un español típico ante estas señales? Pues eso: seguro que más adelante me encuentro a los “van de verde” del lugar. ¡Pues no! Estos europeos son muy civilizados, y avisaban porque había un accidente que ocupaba el carril por el que yo avanzaba.

Al final llegué a Trier, la ciudad más antigua de Alemania. Había un cacho edificio romano muy chulo e interesante por lo inusual de este tipo de construcciones (creo) en esa época (¿algún historiador del arte que me corrija?). También estuve en la casa donde nació Carlos Marx, pero esa no os la enseño porque me tacháis de rojete oscuro.

A continuación os relato algunas anécdotas, cada una en su sección correspondiente.

Sección “progresos con el idioma” (vordert met de taal)

Las primeras palabras que alguien como un servidor debe aprender de cualquier idioma al viajar al extranjero son: ¿cuándo se come aquí?. En segundo lugar, ¿cómo ha quedado el Cádiz? —éstas de infausto recuerdo, snif :,(— Y en tercer lugar hay que aprender a decir I love you. Pues bien, tras indagar sobre ésta última aserción, resulta que soltarle tan bonitas palabras a una moza que se precie, en holandés se dice ik hou van je, y se pronuncia “ikjaufañau”. No sé vosotros que diréis, pero a mí esto me suena a “estás apañao”. Digo yo que el partener deberá responderle “¡pues anda que tú…!” en vez de “yo también”, ¿no?. Y nada de añadir la coletilla “cariño”, que en dutch se dice schatje, pronunciado “sjatche”, de lo que se deduce que aquí la gente se pone cariñosa cuando se resfría.

Sección “gastronomía del país” (gastronomie van het land)

En esta ocasión os relato costumbres gastronómicas del país vecino, es decir, Alemania (Fijaos que en España todo el mundo dice “el país vecino” y sabemos que nos referimos a Portugal; ¿y Francia y Andorra qué? ¿no son vecinos?) Pues aquí lo tienen más dificil, porque hay más vecinos que en “Aquí no hay quien viva”. Con razón le llaman a esto la comunidad europea. A lo que iba: ¿recordáis las kroketen? Pues en Trier tienen unas croquetas preparadas (creo que) a base de pavo, que se llaman putenkroketen. Jeje, la coña de las kroketen no acababa en el nombre, sino que continúa en sus variedades. Seguiré indagando especialidades culinarias y os cuento…

Un abrazo,

…y ¡Força Barça!


Juanma.

El tulipán Juan

Hola a todos,

El pasado fin de semana estuve de excursión en Keukenhof, una especie de parque del Retiro lleno de tulipanes, narcisos, jacintos y familia. Nunca había visto tanta flor junta (bueno… exceptuando el día en que el Madrid ganó su última Copa de Europa ;), ni hubiera imaginado que los holandeses me recibieran con una pequeña plantación en mi honor. Adjunto foto para que lo comprobéis.

El día fue muy soleado. Hizo incluso calor. No sé por qué hablan del mal tiempo que hace en estas tierras, porque la mayor parte de los días hace un sol de escándalo. A lo mejor me he traido el sol enganchado al guardabarros del coche 🙂 Fijaos si hace calor que el Sevilla ganó la copa de la UEFA aquí al lado en Eindhoven creyendo que jugaban en casa!

Otro rasgo característico de este buen tiempo es la abundancia de polen en el ambiente. Absteneos alérgicos. Con deciros que mi coche es azul y todos los días amanece de un tono verdoso…

Los holandeses dicen que los españoles no paramos de hablar de comida durante la comida. Tienen toda la razón. Se quejan porque ellos sólo podrían hablar de pollo y kroketen (que, aunque suene a cachondeo, así es como se llaman las croquetas).

Otra muestra del desinterés de los indígenas por la comida es el tema de la basura. El tema de la basura no tiene desperdicio, nunca mejor dicho. En Maastricht la recogen sólo una vez a la semana (y en algunos barrios, ¡una vez cada 15 días!). Por eso casi no comen pescao. Ni pescao ni carne ni nada que huela (que es lo que más rico suele estar). Y lo mejor de todo es que hay que depositarla en unas bolsas moradas especiales que venden a precio de oro (supongo que para financiar el servicio de recogida). La primera semana no tenía bolsas de esas y se me ocurrió depositar la basura en una bolsa normal, por probar. No la recogieron. 3 días estuvo la bolsa dando vueltas por la acera. ¡Leñe… que tuve que recogerla de nuevo y esperar a la semana siguiente!

Bueno, y para terminar, mis progresos con el idioma: ¿Cómo se llama la Guardia civil en holandés? “Van de verde”, jeje…

Hasta la próxima!

El konninginnedag o la convergencia holandesa

Hola a todos,

El fin de semana pasado estuve en Amsterdam en el día de la reina, el ‘koninginnedag’. Muy bonito Amsterdam, no hay palabras para describirlo… Cuando paseas por cualquier otra ciudad, normalmente dices: “¡mira, un río!”. Aquí dices: “¡mira, una calle! Debe su nombre a la presa del río Amstel. ¡Qué elogio se podría hacer de una ciudad que tiene un río con nombre de cerveza…! En su honor al Manzanares deberíamos rebautizarlo como Mahounzanares.

El día de la reina o ‘koninginnedag’ es la representación viva de la convergencia holandesa con la cultura e idiosincrasia española. En pocas palabras, consiste en que, todo concentrado en un día y a lo largo y ancho de toda la ciudad, se reproducen actuaciones musicales en vivo (sobre todo de chunda-chunda), las típicas ferias con sus cacharritos para montar y puestos de venta ambulante, el rastro madrileño, gente de fiesta bailando por doquier, y el botellón, el inevitable botellón. Celebran concentrado en un día todo lo que los españoles celebramos cada fin de semana, especialmente entre abril y septiembre, ya sea en un pueblo o en otro de la geografía hispana. Vamos… para que la convergencia sea total sólo les falta el gitano de la cabra.

Eso sí, en vez de meterse las pandillas de amiguetes en una caseta a ponerse morados, aquí se juntan en una barcaza en un canal y se ponen naranjas, que digo yo debe ser el color en que se tornan tras una cierta ingesta de alcohol y viandas (como son más blanquitos, el ‘morado’ debe ser más suave). Os paso una foto como botón de muestra.

La vida en Maastricht es bastante agradable. La gente sale a la calle y se sienta en las terrazas de los bares con frecuencia. Eso sí, el domingo pasado hizo falta enchufar las estufitas para estar en la terraza, pero bueno. Aunque en general hace buen tiempo, incluso sol, que dura unas horitas, luego hace malo, luego bueno… y así todo el día. Lo mejor, los juegos de luces que hace el sol con las nubes al transitar del mal al buen tiempo. Así sí que se ven los rayos de sol (oh, oh, oh). Tulipanes he visto aún pocos, os mando una foto de uno.

Bueno, y para terminar, mis progresos con el holandés. Me fuí a ver el partido del Barça a un bar. Miré la carta y ví algo que empezaba por “koninjin…no-sé-qué”. ¡Ya está! (me digo yo): el plato del día de la Reina. Esto debe ser algo típico, pollo o algo así (porque aquí todo lleva pollo; con deciros que si preguntas en una oficina de turismo por un sitio de cocina típica te mandan al Kentucky Fried Chicken…). Le pregunto entonces al camarero que qué era eso y me dice que “rabbit”. Claro: koninjin, rabbit. ¿adivináis como se dice bugs bunny? “geluckig konijin”, jeje. Al final va a ser que los españoles pasamos más tiempo en Flandes del que nos creemos. Tan sólo en echarnos tardaron 80 años…

Este viernes es aquí fiesta. No celebramos el lunes el día del trabajo, pero nos tomamos libre el viernes. Ya os contaré más peripecias en cuanto tenga un rato.

Hasta la próxima!