Primera entrega

Hola a todos,

Bueno, una vez instalado definitivamente en el estudio en Maastricht, comienzo con las afamadas “Crónicas del Tulipán“. Hemos tenido una semana con un tiempo de lujo para estos lares, mucho sol, y algunos días incluso calor. Sólo faltaba un par de terrenitos recalificados para que esto pareciera Marbella. Porque hasta el idioma de los paisanos es similar al que se habla allí 😉 Menos mal que ya se ha puesto a llover, porque no tenía gracia venir aquí a pasar calor.

Algunos detalles sobre el trabajo en Holanda: La OUNL se queda totalmente vacía a las 18:00. Puedes quedarte trabajando hasta las 19:30, pero si lo haces más allá de esa hora, ¡tienes que pagar! (increíble, pero cierto). Los cafés no se toman, se planifican y después se toman. Y se apuntan en la agenda: “10:00 am – koffie met melk” (que quiere decir café con leche, no que haya quedado con nadie 😉

Los precios de los supermercados y vivienda son los mismos que en Madrid, los restaurantes y la gasolina sólo un poco más caros (1,085 el litro de gasoil). Sólo el alcohol es más caro. Con razón los europeos sólo viven a emborracharse a España y el resto ya se lo apañan en casa. Me río yo del crecimiento económico español vendido por Mr. Ansar y cía. Ganamos un 30% más y las cosas están un 70% más caras: cojonudo. Ya hemos completado la convergencia europea. Y me he tenido que venir a Maastricht para comprobarlo 😐

Como todos sabréis, aquí habla inglés hasta el ‘risitas’ del lugar. Así es menos divertido que en Taiwan, pero al menos te enteras de lo que vas a comer y eso. Y todo el mundo va en bici. La gente me pregunta primero: “Spanish?” y luego: “Indurain?. Y yo que creía que me iban a preguntar por Johan Cruyff 😦 A ver si me agencio una bici, porque del sitio donde aparco el coche hasta el piso hay que andar 10’… :))) El estudio es muy pequeño, pero me hace el apaño. Os mando un par de fotos. Eso es todo lo que hay, aparte de un retrete y una ducha de la que no os mando fotos por motivos obvios.

Este fin de semana es el koninginendag (o algo así), es decir, el día de la reina. Dicen que hay que vestirse de narajna. Por eso me he traido la camiseta del Barça de la final de Wembley, antes de que se me quede desfasada y tenga que cambiarla por la de París :)))) Ya os contaré en próximas entregas…

Saludos.

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